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10 ene

Anafrodisia: cómo recuperar la libido

Se trata de un término muy poco utilizado que hace referencia a las personas que tienen dificultades para excitarse sexualmente a pesar de intentarlo. Erróneamente, se cree que afecta en mayor medida a las mujeres, pero lo cierto es que también se da entre el sexo masculino. Durante años se han utilizado conceptos erróneos para referirse a las personas con este problema: anorgasmia y frigidez. Ambos vocablos se utilizaban para describir a aquellos individuos a los que les costaba despertar su deseo sexual o a los que no podían alcanzar un orgasmo. Desde nuestra tienda erótica en Granada queremos destacar que es un error, ya que una cosa no tiene nada que ver con la otra.

Por un lado existe el Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo que afecta a la libido de las personas. Encuentran muchas más dificultades para alcanzar el grado de excitación necesario que posibilite mantener relaciones sexuales. Por otro lado, la anorgasmia es la imposibilidad (puede ser primaria o secundaria) de alcanzar un orgasmo durante las relaciones sexuales. No se deben confundir estas cuestiones, porque cualquier persona con un deseo sexual normal o incluso con un Trastorno del Deseo Sexual Hiperactivo puede sufrir de anorgasmia.

Pues bien, aclaradas las diferencias, desde El Cajón de tus Secretos queremos profundizar en la anafrodisia o la ausencia de deseo sexual. Precisamente, este último es el motor de las relaciones sexuales. Aparece en primer lugar, dando paso a la excitación y durante el sexo aparece la meseta que es el preludio al orgasmo. Cuando no existe el deseo es muy difícil que surjan todas estas fases posteriores que son las encargadas de desatar el placer.

Aunque pueda parecer que la ausencia de deseo sexual es un problema biológico, nada más lejos de la realidad. En la mayoría de los casos, lo más recomendable será acudir a un terapeuta que intente descifrar qué está provocando este trastorno de la conducta sexual. Normalmente, los tratamientos para tratar este trastorno impuestos por los sexólogos suelen dar buenos resultados. Se trata, en esencia, de avivar la chispa, pues el deseo no se destruye, sino que se transforma. En la mayoría de los casos, la monotonía y la rutina son las culpables de que las parejas sexuales entren en crisis.

Para recuperar la pasión, los sexólogos recomiendan el uso de juguetes eróticos. No es extraño, ya que sirven para innovar en el juego, despiertan la excitación y acaban con la rutina y la monotonía. Hacen que las personas recuperen su deseo sexual, no por el hecho de utilizarlos, sino por todo lo que conlleva. La complicidad de la pareja o la excitación de probar algo nuevo pueden ayudar y, mucho, a las personas que creían haber perdido sus instintos más básicos.