Y sí, por fin llega ese momento del día. Llegar a casa, quitarte la ropa y darte una ducha caliente, relajante y… ¿por qué no estimulante? Y con estimulante nos referimos a que te quites el estrés y el cansancio de todo el día de un plumazo tocándote en la ducha.

No os descubrimos nada si os decimos que la masturbación en la ducha es muy placentera, y es que la mezcla del agua cayendo por tu cuerpo y la excitación hacen un combo perfecto para que lo que haya más allá de las cortinas de baño deje de importar. Pero relajarse en la ducha no es solo para el fin del día o momentos íntimos en pareja, sino que también sirve para despertarnos y encarar la jornada de otra manera, ya os adelantamos que mucho más positiva.

¿Cómo me masturbo (bien) en el agua?

Lo más común es que una vez que estamos dentro, pasando el chorro de agua por la piel nos tiente a acercarlo a la vulva o el pene. Pero hay muchas más maneras de masturbarse dentro de la ducha, así que os vamos a dar unos trucos para que tocarse en el agua sea todavía más placentero.

Si tienes la oportunidad de darte un baño primero llena la bañera y ponla a tu gusto, luego ajusta bien la temperatura y deja que el agua caiga por el grifo levemente. No lo pongas muy fuerte. Te sugerimos que al principio gotee. Vete acercándote a esas gotas que caen con sutileza, deja que te acaricien los hombros, el pecho, el vientre, los muslos… y que se vayan acercando hacia tu vulva o pene. Fíjate cómo caen, cómo se dejan resbalar por tu cuerpo y van surcando tus rincones hasta desaparecer.

¿A que nunca habías pensado que una simple gota de agua podía ser tan sensual?

Ahora hay que darle un poco de intensidad. Aumenta la cantidad de agua y pon tus genitales bajo el chorro. Vete poco a poco y regula bien. Es mejor ir abriendo el grifo a medida que la excitación va creciendo que hacerlo de golpe. Primero deja que sea el agua quien excite tus zonas íntimas y cuando ya sientas que la excitación se apodera de ti, tócate con las manos.

Juegos sexuales dentro de la ducha

La situación es muy idílica, pero no todos disponemos de una bañera para dedicarnos un tiempo a solas, así que vamos a la ducha, que es más práctico. Sí, la alcachofa es un arma de doble filo y muy tentadora, pero podemos hacer mucho más usando la imaginación (y otras herramientas).

Huevo Vibrador

Ese juguete que tienes que te encanta porque es sumergible también puedes usarlo en la ducha. Por ejemplo, un huevo vibrador con mando. Antes de meterte a la ducha activa tu mente erotizando tu cuerpo. Acaríciate y vete preparándolo para el paso siguiente. Con esa incipiente excitación y con la ayuda de un lubricante introduce el huevo dentro de tu vagina. Ahora puedes hacer dos cosas: si estás acompañada déjale el mando a tu pareja y que te ponga a prueba, o si no, actívalo poniéndolo en un modo suave y agradable y métete dentro.

Te avisamos de que te va a costar concentrarte en lavarte y resistir lo que llevas entre las piernas, pero ahí está el juego. Hablando de juegos os proponemos que, si has decidido prestar el mando de tus orgasmos por un tiempo, ¿por qué no jugar a cantar bajo la ducha? Primero uno, luego otro, ambos con un juguete que ponga difícil mantener la entonación y después el dueto. Si quieres que sea más excitante, grabadlo y escucharos a ver quién gana el reto.

Otra opción, clásica pero muy efectiva, es usar un dildo con ventosa. Muchos de los dildos tienen una base que se adhiere con facilidad a la pared. Cuando enciendas el agua pégalo a las baldosas y déjalo que tome temperatura. El truco está en colocarlo a la atura perfecta para ti, es decir que sea fácil rozarte con él. Lávate tranquilamente y de forma despreocupada rózate al moverte. Cuando ya sientas que llega el momento de acabar felizmente la ducha asegúrate de que no se cae y simplemente úsalo como más te guste. Puedes buscar una postura en la que no tengas que sujetarlo, como por ejemplo mantenerte de pie, poner el culo en pompa arqueando un poco la espalda y penetrarte. O sino, agárralo y mastúrbate de la manera que más te apetezca. Esto mismo puedes hacer utilizando un vibrador resistente al agua o un estimulador de clítoris.

Una ducha de dos o más: expectativas vs. realidad

Los juegos de dos, de tres o de los que quepáis en la ducha pueden ser muy divertidos. Pero cuidado, las expectativas siempre superan a la realidad y el sexo en la ducha no es siempre como lo vemos en las películas. Bueno, siendo realistas, no solemos meternos diariamente en la ducha con más de una persona, así que vamos a hablar del sexo en pareja.

Vamos a decirlo claro: es un poco complicado. Hay obstáculos que son difíciles de salvar, como por ejemplo la altura. Cuando estamos en otro sitio como la cama o el sofá, las posturas nos hacen que las diferentes alturas se compensen y podamos encajar bien sin demasiado esfuerzo, pero en esta ocasión es un pelín más complicado. Así que o buscáis una postura que sea válida, o igual pensamos en otra cosa.

Pero con los juguetes podemos mejorarlo olvidando las dificultades. Si sois dos chicas, un vibrador doble con cuerda flexible es perfecto para compartir en la ducha. Las manos están libres y la imaginación es poderosa. Si sois chica y chico, con tan solo un anillo vibrador ya vais a tener una experiencia diferente.

Qué no hacer nunca al masturbaros en la ducha

Poner el agua demasiado caliente. Cuidado con la temperatura del agua, hay que prestar atención a la sensibilidad de la piel y no pasarnos con el calor.

Usar un lubricante que no sea resistente al agua o introducir un juguete que no sea apto para usarse bajo el agua.