Parecen diseñadas escrupulosamente para uso femenino. Realmente cuando ves alguno de los últimos diseños de balas vibradoras, piensas que con eso podrías ser feliz el resto del día introduciéndolo en la vagina como ocurre con los tampones. Estamos seguros de que más de una lo ha pensado. Y lo que es mejor aún, lo ha logrado aunque solo fuese por unas horas.

Pero una vez que dispones de una bala vibradora, a todas les tienta la opción de pasarla por cualquier parte del cuerpo para comprobar qué efectos produce en según qué zonas. Hasta el contacto con la nuca y el cuello, bajando por el escote, los senos y el abdomen, parecen acciones perfectas y necesarias para ir sorprendiéndose hasta llegar al pubis. Incluso el leve masaje por la cara interna de los muslos se presenta como un recorrido más justificado antes de que termines sintiéndolo en el interior. Una vez dentro, seguramente el grado de excitación llegó bastante lejos.

Y es que en la era de lo inalámbrico, estos simpáticos y enamorables juguetes eróticos, con su control remoto, han conseguido revolucionar el mundo del placer a la carta de manera discreta pero muy excitante. Las balas vibradoras son ideales para principiantes, para esas mujeres que quieren empezar a ensayar con algún juego que no sea directamente un miembro viril y quieran experimentar solas. Sin olvidar el uso en pareja, algo perfectamente adecuado en el más puro estilo lúdico cuyo objetivo es alargar los preámbulos del sexo haciendo travesuras divertidas.

 

El toque travieso de estos reducidos artefactos del amor propio lo pone cada persona individualmente y sin que nadie pueda saberlo debido al mando a distancia. Son de los pocos sex toys junto con los huevos vibradores, que presentan discreción absoluta si se desea, así que nadie duda de que son un capricho de primera categoría que todos deberíamos tener.

Como primer juguete erótico para cualquier edad de iniciación para jóvenes y menos jóvenes, las balas vibradoras tienen un bien merecido puesto número uno en ventas para las más jóvenes.

De pronto el uso de balas vibradoras activan la imaginación hasta el punto de servir al placer masculino usándola en contacto con los testículos y el escroto. Así que no hay por qué encerrarse en la idea de ellas serán las únicas beneficiarias de tener una colección de balas vibradoras. Y como regalo para la pareja, es un verdadero bombón.