Porque un poco de dolor en el sexo es más excitante para muchas personas. Pero puede que no lo hayas experimentado aún y eres de las que te gusta el sexo “sobre algodones”. Y si eres hombre, es posible que tengas la intuición de que pellizcar a tu chica los pezones o mordisquearlos, le pueda hacer sentir un toque más de placer.

En sus dosis justas, inducir al placer por la via del dolor es algo tolerable por muchas personas, las cuales sienten la misma excitación recibiendo que proporcionando toques que no son precisamente caricias con una pluma.

Palmetear los glúteos es otra de las sensaciones hot que ambos pueden experimentar y para todos estos hábitos tan sexy se encuentran juguetes eróticos muy apropiados que además excitan nada más verlos. Es interesante contar con ellos para aumentar unos cuantos puntos en la escala del placer sexual y notarás la diferencia. Sencillamente, son lo que se necesita si realmente confías en que una dosis exacta de “castigo” dispara el deseo y consigue incendiar el encuentro sexual irremediablemente.

Fustas, látigos, cuerdas, pinzas, mordazas BDSM o cadenas demuestran que tienen una función más que estimulante para ciertas puestas en escena del sexo más íntimo. Y reconocer que uno tiene esa faceta en sus preferencias es algo que muchas personas aún tardan en conseguir si no usan alguno de estos juguetes eróticos y complementos.

La electroestimulación es otro de los estímulos más contundentes para excitar. En combinación con la acción vibratoria, hacen que los músculos de la zona genital se contraigan, apareciendo los reconocidos espasmos que resultan ser algo dolorosos a la vez que placenteros.

Y algo de esta tendencia del dolor sexy encontramos en las máquinas del amor o también llamadas sex machines o divanes del sexo. No se trata de sufrir ni experimentar algo no deseado, sino más bien encontrar el punto exacto donde todos estos estímulos personificados en juguetes y complementos eróticos, contribuyen a maximizar el placer sexual.

Jugar a forzar al otro, con mayor o menor violencia dependiendo de lo acordado, es otra manera más de procurarse placer. Simular estas conductas, siempre que se esté de acuerdo, es una fuente de satisfacción más para quienes las practican y son gratificantes mientras ambos alcanzan sus metas y no suponen ninguna patología.

Las parafilias como el sadomasoquismo representan un encuadre similar  pero unos cuantos tonos por encima en cuanto a intensidad. Se trata de personas que no encuentran satisfacción sexual si no es dominando o recibiendo humillación con mucha presencia de dolor físico.