Es verdad eso de que menos es más sobre todo en el sexo. Y siguiendo en la misma tónica, los vestidos de noches especiales no hacen falta que sean ni largos ni demasiado recargados. Más bien escasos, cortos y sexy para que no cueste demasiado quitárselos o hacérselos quitar.

Quién no tiene una velada de las llamadas románticas con la pareja en un aniversario, cumpleaños o cena de San Valentín, que son las más típicas. Luego hay todo un repertorio de ocasiones sin nombre que obedecen a cualquier excusa por nimia que sea, para vestirse de una manera más provocativa y provocadora.

Son los vestidos con mensaje oculto o a voces, según se mire, pero que resaltan los encantos femeninos, no para ir a la oficina, sino para una cita con alguien que es tu pareja o pretende serlo. Y a esas citas se acude o se preparan con una intención que se espera acabe bien. O sea, muy bien y no precisamente tomando el té de las 5 en casa de los suegros.

Todas las mujeres saben lo que les sienta mejor y en cuestión de estos vestidos de fiesta, los escotes bien dibujados en un talle marcado, los hombros al descubierto o los encajes, siempre son seductores. Lo importante es elegir el modelo con el que sentirse arrebatadora y adoptar una pose igualmente desafiante, esa a la que resulta imposible no desafiar eróticamente. El resultado puede ser tanto o más gratificante de lo esperado, lo cual hace que el vestido de convierta en un verdadero talismán.

Porque de atracción visual se trata. O por lo menos en un principio. Mejor está parecer bien que mal y si es sexy, la cosa avanza de primera. Todo lo que sea sexy lleva más directo el camino adonde se pretende y para qué nos vamos a engañar, un vestido corto es el mejor estímulo para un buen comienzo.

Los colores también influyen. Aunque el negro –little black dress- o el total black es el rey para las veladas nocturnas, dorados y plateados en combinación, consiguen atraer toda la atención porque no son precisamente discretos.

Pero bien visto, ¿a quién le importa la discreción en estos casos?. Mientras no sea un compendio absoluto de ordinariez, sinceramente, un vestido corto es para seducir y punto.

Si ya la ocasión los requiere largos, la seducción deja de ser el punto fuerte y pasa a un plano o más elegante o más formal, y sea una boda como invitada, un cóctel de dia o eventos similares.